Tema Educativo

Tejidos de los Pueblos Indígenas de Bolivia

El arte del tejido es una de las expresiones más relevantes del los pueblos indígenas de Bolivia. A lo largo de los siglos, los diferentes grupos étnicos han utilizado diversos materiales presentes en su entorno para elaborar tejidos: desde la lana de ovejas y camélidos común en el altiplano, hasta el algodón o las fibras extraídas de la corteza de plantas silvestre en los llanos orientales.

Por lo general, los tejidos son creado tradicionalmente por las mujeres, y son utilizados para la elaboración de prendas, bolsos, hamacas u otro implementos. Esta función utilitaria se une a un profondo valor cultural, puesto que en las formas y colores de los tejidos se expresa la identidad de cada pueblo, su vida cotidiana, sus costumbres y cosmovisión.

Entre los pueblos del altiplano, destaca particularmente la producción textil de los pueblos Jalq’a y Tarabuco, que ha sido redescubierta y valorizada gracia al apoyo de la Fundación ASUR, y que se encuentra hoy exhibida y comercializada en el Museo de Arte indígena ASUR, en la ciudad de Sucre.

En los llanos orientales, la tradición textil de los Izoceños Guaraní ocupa un lugar muy importante, y hoy en día  la Asociación de Tejedoras Sumbi Regua le ha vuelto a dar valor, como se puede apreciar en el Museo y en la tienda de Artecampo, en Santa Cruz de la Sierra, donde se exhibe su producción.

Los textiles de los Jalq’a

Los Jalq’a conforman una población de alrededor de 20.000 habitantes, de habla quechua, que vive en la provincia de Chayanta (Departamento de Potosí) y de Oropeza (Departamento de Chuquisaca). Son agricultores y crían ovejas y cabras.

Las mujeres Jalq’a utilizan el telar vertical, de origen precolombino, e hilos de lana de oveja y alpaca para tejer sus aqsu (piezas rectangulares de tejidos que, en la vestimenta tradicional, se utilizan encima del camisón de bayeta llamado aymilla). En el arte textil de los Jalq’a, la parte diseñada del aqsu, llamada pallay, tiene la forma de un rectángulo sin subdivisiones, un espacio continuo donde las figuras se disponen de forma caótica, sin un orden aparente. Sobre el fondo negro, destacan las figuras en color rojo que representan a los khurus, animales reales (caballos, toros, pájaros, leones) e imaginarios  (pájaros con cuatro patas, mamíferos con alas, seres jorobados con protuberancias en la cabeza o con enormes dentaduras). Los khurus son los pobladores de un mundo oscuro, dominado por el saxra, la deidad de las profundidades y de los espacios apartados.

Los tejídos tarabuco

Las comunidades asentada alrededor del pueblo de Tarabuco son descendientes de diferentes pueblos que, en el periodo incaico, fueron trasladados a esta zona desde provincias muy distantes, para defender la frontera del imperio de los ataques de los Chiriguanos. Estos grupos étnicos, que a la llegada de los españoles mantenían sus diferencias, resultan hoy unificados por la misma legua (el quechua), por fiestas y ritos comunes (como el famoso pujllay o Carnaval de los Yampara), por la música y por la característica vestimenta que los identifica.

Los tejidos de Tarabuco combinan la lana de oveja con el algodón. En el pallay, que tiene forma de rectángulo alargado, las figuras se disponen de manera simétrica y ordenada, con una clara segmentación del espacio. Los colores son luminosos y saturados, dispuestos sobre el fondo claro.

Se pueden distinguir dos tipos de figuras: las figuras abstractas y continuas (como tiras decorativas), que recuerdan el estilo que decoraba los aqsu antiguos, y las figuras que representan elementos del mundo real, como las flores, las hojas y los pájaros. Lo interesante de los tejidos de Tarabuco es que su iconografía (es decir las imágenes representadas) es dinámica, puesto que la tejedoras recrean lo que ven en su entorno: los animales del altiplano, la gente del pueblo y sus costumbre.

Los tejidos isoceño guaraní

En territorio boliviano, los guaraníes se asentaron desde el Chaco hasta las estribaciones de los Andes. Aquí se encontraron con el pueblo chané, de idioma arawak, y el mestizaje entre las dos etnias dio vida a una cultura original.

El Isoso es la zona donde más se mantuvo la impronta chané. Los isoceños se dedican principalmente a la agricultura de subsistencia, que complementan con la caza, la cría de cabras y ovejas, y con el trabajo en la zafra y en las haciendas cercanas.

Antiguamente, el arte del tejido (sumbi) era reservado a mujeres de familias importantes, que utilizaban hilos de lana de oveja y algodón nativo blanco y marrón, mientras hoy en día se utiliza mayormente hilo de algodón industrial, con el cual las artesanas elaboran tapices y cojines, hamacas y vokoos (bolsos), utilizando la técnica y los motivos ancestrales.

El sumbi es considerado como la  escritura del pueblo isoceño, que por medio de símbolos y figuras relata su cosmovisión. Existen dos técnicas: el estilo karakarapepo, el más sagrado, con diseños geométricos simbólicos, y el estilo moise, figurativo, con motivos de flora y fauna.

El arte del tejido es parte de la espiritualidad de las mujeres isoceñas, que dicen “soñar” los diseños. Una de las tejedoras de la Asociación Sumbi Regua así relata su inspiración: “Me soñé que tenía en mi mano un vokoo (bolso) y de pronto se convirtió en una víbora grande y tenía sobre sus lomos figuras que yo no había visto, ni había hecho antes. Y esa víbora conversaba conmigo y me enseñaba”

Biografía

Pedro Domingo Murillo

Pedro Domingo fue el líder del levantamiento popular contra el Gobernador español Tadeo Dávila, que ocurrió el 16 de Julio de 1809 en la ciudad de La Paz.